Por lo tanto, al contemplar los trágicos errores y desgracias en la vida de las personas —incluida la nuestra—, deberíamos derramar lágrimas de alegría por el privilegio de poder ofrecer ayuda, incluso a nosotros mismos. Debemos afrontar la tragedia, ya sea en la vida de otros o en la nuestra, con una actitud de gozo interior dinámico. La forma de superar el sufrimiento es elevar nuestra propia conciencia, o la de los demás. En nosotros mismos, la conciencia se puede elevar mediante actitudes correctas. En las almas creadas a imagen de Dios no hay lugar para emociones perturbadoras como el dolor. La cura fundamental para todos los males humanos es siempre la misma: elevar la conciencia.

- Paramahansa Yogananda