Hay un principio puro, arraigado en la mente humana, que en diferentes lugares y épocas ha recibido distintos nombres. Sin embargo, es puro y procede de Dios. Es profundo e íntimo, no se limita a ninguna forma de religión ni se excluye de ninguna, donde el corazón se mantiene en perfecta sinceridad. En quienquiera que esto se arraigue y crezca, de cualquier nación, se convierten en hermanos en el mejor sentido de la expresión.
- John Woolman