Todo el evangelio de Karl Marx se puede resumir en una sola frase: Odia al hombre que está en mejor situación que tú. Nunca, bajo ninguna circunstancia, admitas que su éxito pueda deberse a su propio esfuerzo, a la contribución productiva que ha hecho a toda la comunidad. Siempre atribuye su éxito a la explotación, el engaño, el robo más o menos descarado de otros. Nunca, bajo ninguna circunstancia, admitas que tu propio fracaso pueda deberse a tu propia debilidad, o que el fracaso de cualquier otro pueda deberse a sus propios defectos: su pereza, incompetencia, imprevisión o estupidez.
- Henry Hazlitt