Para convencer a otros, uno debe estar convencido de sí mismo. El profeta debe ser su propio discípulo, o no tendrá ninguno. El entusiasmo es contagioso: la creencia genera creencia.
- George Henry LewesPara convencer a otros, uno debe estar convencido de sí mismo. El profeta debe ser su propio discípulo, o no tendrá ninguno. El entusiasmo es contagioso: la creencia genera creencia.
- George Henry Lewes