El gran elogio vino de los bebedores de cerveza que no me conocían. No bebían ni se movían cuando cantaba. Si tuvieran sus vasos en el aire, los vasos no bajarían.
- Ethel WatersEl gran elogio vino de los bebedores de cerveza que no me conocían. No bebían ni se movían cuando cantaba. Si tuvieran sus vasos en el aire, los vasos no bajarían.
- Ethel Waters