El verdadero maestro protege a sus alumnos de su propia influencia. Inspira autocrítica. Dirige su mirada desde sí mismo hacia el espíritu que lo anima. No tendrá discípulos.
- Amos Bronson AlcottEl verdadero maestro protege a sus alumnos de su propia influencia. Inspira autocrítica. Dirige su mirada desde sí mismo hacia el espíritu que lo anima. No tendrá discípulos.
- Amos Bronson Alcott