De poco sirve pronosticar el futuro de los semiconductores o la energía, o el futuro de la familia (incluso la propia), si el pronóstico parte de la premisa de que todo lo demás permanecerá inalterado. Porque nada permanecerá inalterado. El futuro es fluido, no está congelado. Se construye con nuestras decisiones diarias, cambiantes y cambiantes, y cada acontecimiento influye en todos los demás.
- Alvin Toffler