Según la enseñanza budista, el karma no es una ley de predestinación, como temen algunos occidentales, sino que permite el libre albedrío. La ley del karma no dicta cómo debemos actuar, sino que es una ley imparcial que sólo nos pide que aprendamos de nuestros errores. Cuando creamos un karma “malo” actuando de forma egoísta, dañando a los demás o a nosotros mismos, alterando la armonía del Universo (actos que algunos llaman “pecado”), el Universo no nos juzga, sino que simplemente nos devuelve la desarmonía y nos ofrece otra oportunidad de responder correctamente. Creamos un buen karma cuando actuamos con conciencia y en armonía con la interconexión de todas las cosas, es decir, con amor y compasión. El mensaje convincente del karma es que somos responsables de nuestras acciones. - Carol Bowman
Una de las pruebas más gráficas de que los recuerdos de vidas pasadas surgen en los sueños es la xenoglosia nocturna: hablar un idioma no aprendido durante el sueño. - Carol Bowman